sábado, 4 de junio de 2022

Números delatores e inocuos

 En 1985 Juan Benet escribió este artículo para El País, 37 años más tarde sus palabras resultan de lo más actuales


Números delatores e inocuos

jueves, 21 de abril de 2022

Juan Benet vs Martín Santos

 

Martín-Santos y Benet, los textos inéditos de dos amigos

Un libro reúne 67 relatos que ambos novelistas escribieron juntos de jóvenes y que hasta ahora no habían visto la luz

CARMEN NARANJO  Lunes, 24 agosto 2020, 23:57

A finales de los años 40 y principios de los 50 los entonces jóvenes escritores Luis Martín-Santos y Juan Benet forjaron una amistad «de hierro», una etapa en la que escribieron «a cuatro manos» más de 60 textos hasta ahora inéditos que se han reunido en el libro 'El amanecer podrido'. Ambos novelistas intercambiaban los escritos: uno escribía un cuento, se lo pasaba al otro para que lo corrigiera y el resultado era una derivación que tenía poco que ver quizá con la historia inicial. De ese ejercicio salieron los textos que componen este volumen.

Publicado por Galaxia Gutemberg, la edición de este libro, que llegará a las librerías el 9 de septiembre, es de Mauricio Jalón y se completa con cartas y documentos que reflejan la amistad que unió a ambos autores. El editor Carlos Barral pensó en publicar estos textos tras la muerte de Martín-Santos, ocurrida en 1964 en un accidente de automóvil, pero Juan Benet lo desaconsejó, explica Jalón. Aunque la verdadera causa por la que no se publicó pudo tener que ver la censura de la época: «Aunque 'El amanecer podrido' no era un texto político, hay una visión de una situación opresiva que no hubiese sido recibida con gran alborozo por parte de las autoridades competentes...».

En total son 67 relatos escritos entre 1948 y 1951, en sus inicios como autores, textos en su mayor parte mecanografiados. Entre ellos está también 'Memento', en el que Benet recuerda cómo se conocieron en una tertulia que se celebraba los sábados en el bar Gaviria de Madrid y a la que asistían médicos vascos destinados en la capital y otros ajenos a la medicina, como el documentalista Pío Caro Baroja, el arquitecto Luis Peña Ganchegui y el propio Benet. Allí llegó el joven psiquiatra Martín-Santos, al que poco después Benet acompañó a otra tertulia, la del restaurante Gambrinus. A través de sus tertulianos, entre los que estaban Alfonso Sastre o Emilio Lledó, entraron en contacto con escritores como Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa o Carmen Martín Gaite.

Se conocieron en Madrid en una tertulia a la que acudían Pío Caro Baroja y Luis Peña Ganchegui

Como un «juego»

El intercambio de textos y su escritura conjunta empezó como una especie de «juego» de los dos amigos cuando aún no son autores consagrados. A la muerte de Martín-Santos, su hermano pidió a Juan Benet que revisara esos textos para ver cuál correspondía a cada uno. Y a mano escribió en algunos 'Luis' o 'yo'. Pero en muchos de ellos no aparece nada.«Escribían de todo, desde el hundimiento de un barco, de una broma sobre globos en Roma hasta cuentos más sórdidos donde aparece el mundo de la prostitución», dice Jalón.

sábado, 23 de junio de 2018

Juan Benet y el cine


                                         



                                 JUAN BENET Y EL CINE



                                   
                 
                                    Francisco Benet toma imágenes de cine de su hermano Juan




-          El horror de un bidón (Prólogo al guión de Cría cuervos, de Carlos Saura), sin fecha, aproximadamente 1975

                                 “En la mejor muestra de su arte que nos ha ofrecido hasta la fecha, Saura ha dirigido su cincel –recreándose en la limitación del escenario en el enclaustramiento de la acción- para extraer del bloque marmóreo del tiempo la infantil efigie del aburrimiento”







   
 



     










    -    Passolini y Visconti son unos simples  (Entrevista, 1977)
                   
                                  La primera experiencia de Juan Benet con el arte cinematográfico tuvo lugar en el año 1953. Bardem rodaba a la sazón “Muerte de un ciclista”, película en la que tenía lugar una secuencia de fiesta flamenca con mucho humo. El humo se resolvió metiendo a Pepín Bello y a Juan Benet debajo de una mesa con una buena provisión de "caliqueños" que se fumaron, y cuyo humo exhalaron como verdaderos condenados.          
                                

-          “Juan Benet: El cine de las sábanas blancas”, por Emma Cohen (Entrevista, 1981)

                                 “A mí siempre me gustaron los “malos”. Me parecieron siempre más expresivos e ingeniosos que los “buenos”; más locuaces y sardónicos. Tenían que hacer más cosas; lo tenían todo a la contra y como irremediablemente perdían, le echaban más salero a la cosa; a mi siempre me ha hechizado el fracaso.”

                               
-          La narración (cinematográfica) de En la Penumbra (1982)

                                “La narración (cinematográfica) se limita  al diálogo entre dos mujeres, en el gabinete de trabajo de una de ellas en su casa de campo. Es un gabinete amplio, decorado al gusto del primer cuarto de siglo, sumido en la penumbra”          


-          Hacia el Sur (1983)

                               “Con un viaje hacia el mediodía, o más bien con sus preparativos y las expectativas que despierta, se cierra toda una etapa de la vida de la protagonista de “El Sur” de Víctor Erice. En la pantalla ni siquiera se llega a ver ese viaje que, muy probablemente, no tendrá vuelta: no en balde la protagonista se lleva consigo en su pequeña maleta unas pertenencias - el péndulo, el diario - que le acompañarán toda su vida y de las que podría prescindir si como su familia ha previsto, se tratara tan sólo de una excursión de breves días para tomarse un descanso y cambiar de aires. Pero todo invita a pensar que no será así”.



-          El aire de un crimen (1980)

                                “Había decidido hacer una novela con mucha trama, con un buen número de personajes, situaciones y conflictos, situados todos ellos en mi escenario habitual, Región. Era una prueba ante mí mismo, un ensayo de adaptación de mi estilo a un canon narrativo que deliberadamente me había apartado en mis anteriores novelas; no así en algunos cuentos.”
                                                  

-          El aire del aire de un crimen (1986)

                                “Si, por lo general, la obra literaria es cronológicamente anterior a la cinematográfica, en principio la originalidad estará de su parte. Si, por otra, la película exige una movilización de recursos y un concurso de artes mucho más complejo que los de la novela, su perfección será también más difícil de alcanzar.”


                                      




-          ¿Y cuando ella?  (1986)

                                “Pero qué duda cabe de que el film, como el libro, tiene altibajos y que una vez conocido en su totalidad tiende a destacar esas dos o tres escenas que llamaron poderosamente la atención, las únicas que merecen el ejercicio de la repetición”



-          Artículos de prensa sobre “El aire de un crimen” (1988)

        Isasi-Isasmendi convierte en imágenes la novela de Juan Bene “El aire de un crimen”t:
 Antonio Isasi Isasmendi reconoce que se quedó muy tranquilo cuando Juan Benet, el autor de la novela, después de ver la película afirmó que le gustaba mucho y que estaba de acuerdo con la adaptación. El director de cine señala que era una gran responsabilidad llevar por primera vez al cine un texto de Benet y mucho más, encontrar esa tierra imaginaria que Benet denomina simplemente Región, donde transcurren sus historias. 

               


-          El punto de vista (1988)

                          “En las numerosas películas sobre la batalla del Atlántico, en cualquiera de las guerras mundiales, siempre había un momento en que -por lo general por el lado derecho de la pantalla- aparecía la temible proa de escualo del submarino navegando en inmersión, envuelto en la azulina transparencia  y el insondable silencio de las profundidades oceánicas.”