Entrevistas 17: Sobre la Ley de Selectividad Universitaria

 

Encuesta de Ángel Sánchez Harguindey a Juan Benet sobre la Ley de Selectividad Universitaria

¿Qué opina sobre la Ley de Selectividad Universitaria?

Pues que me parece una estupidez

¿Por qué?

 Hombre, yo supongo que todo lo que sea limitar una función tan básica como es la de la educación, la educación superior sobre todo, no puede proceder más que de una mente o de una concepción de la sociedad cobarde, ¿no?. Creo que leí en alguna parte que la proporción de la población universitaria en España por habitante es menor que la de Turquía. Debe estar por Panamá o Guatemala…, desde luego, la más baja de Europa. Y en ese sentido aducir que el número de estudiantes es masivo…, será masivo para unos recursos realmente muy cicateros y muy sólidos.

Una de las opiniones oficiales por parte del Ministerio es la que manifiesta un problema de puestos de trabajo para el número actual de licenciados. Puesto que hay demasiados, existe el subempleo o paro ¿Qué opina?

Mira, yo procedo de una escuela de lo más selectiva, donde eso estaba ya inventado. La Selectividad en las Escuelas Técnicas Especiales era un hecho real: aquel que no ingresaba se encontraba con que todos los años de carrera que había hecho no le servían para nada, ni le daban un título, digamos “deficitario”; y, sin embargo, no se limitaba de ninguna manera más que por la capacidad intrínseca del individuo. Luego levantaron esa ley de selectividad, creo que los ingenieros que salían de un año para otro se multiplicaron por tres y, que yo sepa, ninguno ha dejado de estar trabajando. Pero, en el fondo de todo eso, yo no creo que haya un criterio técnico, lo que me parece que hay es un criterio político, un criterio político retrógrado.

¿Cuál sería, pues, la postura válida o correcta?

No ir por detrás del número de estudiantes que quiere la Universidad, sino ir por delante. Es decir, bueno, ¿Cuánto dinero se necesita, qué dotación, qué formación de individuos, hay que traer profesores del extranjero, hay que poner al día los recursos de educación y de la ciencia en este país?, pues se ponen. En definitiva, el día que se introdujeron los ferrocarriles en España a nadie se le ocurrió decir: “El número de viajeros por ferrocarril va a estar limitado. Y solo podrá ir de Madrid a Cuenca fulano de tal, que tiene que pasar esta prueba.”

¿Cree que el problema de la masificación es el fundamental que se plantea hoy en la Universidad?

Hombre, desde un punto de vista concreto, actual, yo creo que sí, porque debe de ser muy difícil meter a unos señores en un aula, poner a un señor que esté capacitado para enseñarles algo…Pero eso desde un punto de vista estrecho, local, que probablemente un plan quinquenal lo sabría resolver; un plan quinquenal y un Ministerio de Hacienda un poco ágil. Pero a la larga yo creo que es un problema político, hay una situación política que se da cuenta de que justamente lo que va contra ella es la educación. Yo no sé, pero lo que veo es que fundamentalmente todo país que vale la pena en el mundo moderno, es un país que se fija ante todo en la educación, centra una gran parte de su actividad política en la educación y, a partir de ahí, es cuando se podrá construir una sociedad habitable.

                      Revista Contrastes num. 2, Agosto-Septiembre 1974